El Educador en la Sociedad del Siglo XXI
El Educador Consejería de Educación y Ciencia
Introducción
Aunque el título del trabajo, "El Educador ", tiene un sentido amplio, por lo que incluye a cualquier tipo de educador, nosotros hemos centrado nuestra aportación en estos momentos en los educadores profesionales, es decir, en los maestros y profesores, ya que la consideración más amplia nos plantea dificultades añadidas que en estos momentos no podíamos resolver. Nos queda pendiente por lo tanto ocuparnos de "los otros educadores", lo que haremos en su momento.
Para preparar esta aportación, el Consejo Escolar de Castilla-La Mancha hizo una recogida extensiva de datos basada en la elaboración de un cuestionario a todos sus miembros, titulares y suplentes. Para la elaboración del cuestionario se revisó información bibliográfica y documental y se extrajeron tópicos ordenados en torno a los tres bloques en los que se había decidido estructurar las aportaciones: los educadores y la sociedad: expectativas mutuas; tareas y funciones del educador: la acción tutorial; la formación del profesorado.
Se enviaron 90 cuestionarios de los que hemos recibido 48 cumplimentados (el 53,3%). Según los cuatro grupos que el cuestionario establece, 18 respuestas proceden de representantes de profesores, 17 de representantes de padres y 13 de otros grupos. No se recibió ninguna respuesta de los seis alumnos a los que se remitió el cuestionario. Lo consideramos una muestra suficientemente representativa de los componentes del Consejo Escolar.
El tratamiento de los datos ha consistido en la organización de la información, clasificando las respuestas en categorías, calculando su frecuencia y convirtiéndolos en porcentajes y medias aritméticas ponderadas. Como lo que pretendíamos es saber lo que piensan sobre el tema los miembros de este Consejo Escolar, el análisis posterior se ha basado en la valoración de los porcentajes y las medias obtenidas y en el cruce de las frecuencias de respuesta correspondientes a los tres grupos de los que recibimos contestación. Además utilizamos dos estrategias cualitativas de contraste: en primer lugar corroborar la información obtenida con la procedente de otros cuestionarios completados por profesores colaboradores de este consejo (lo que aún está pendiente); también se realizó un grupo de discusión en el seno de una comisión de trabajo para establecer la redacción definitiva de las propuestas.
1- El Educador y la sociedad: expectativas mutuas.
Percepción de la situación.
Investigaciones recientes sobre el profesorado en España inciden en la existencia de un grado importante de insatisfacción, descontento y desencanto, lo que hace que se hable de profesores "quemados", de otros que sufren trastornos psicológicos, derivados de las circunstancias de su trabajo, y de otros, sobre todo de Educación Secundaria, que desearían cambiar de actividad. En relación con lo anterior más de un tercio de los miembros del Consejo manifiesta que la situación descrita es real pero especificando que lo es sobre todo para el profesorado de los centros públicos de Educación Secundaria. Un 8% estima que la situación descrita en esas investigaciones es exagerada, mientras que un grupo de profesores (el 5,5%) considera que es aún más grave de lo que se describe. Es el profesorado el que mayoritariamente manifiesta que la situación descrita por las investigaciones es real en términos generales y son los padres los que menos coinciden con esa apreciación.
Causas de esa situación: de origen social y familiar
Las causas de esa situación de crisis profesional, que se enuncian más repetidamente, se hallan en la incidencia que los cambios sociales y familiares están teniendo en el sistema educativo. Los más citados por los tres grupos, con mayor incidencia negativa son:
- La crisis de valores: esfuerzo, orden, disciplina, autoridad, responsabilidad (64,5%).
- El "pasotismo", la falta de compromiso y esfuerzo de adolescentes representados por la "cultura del botellón" (48%).
- La incidencia negativa de los medios de comunicación social (33%).
- La contradicción entre los valores que se predican y los que se viven realmente (27%).
- El consumismo derivado de las altas cuotas de bienestar social (20%).
En cuanto a los cambios en las familias se citan como más negativos:
- La relajación y en algunos casos el abandono de las responsabilidades educativas de bastantes padres. (62%)
- La desestructuración de algunas familias y los valores negativos que se transmiten: consumismo, proteccionismo frente a la escuela, quiebra del principio de autoridad (56%)
- Escasa implicación de los padres en los centros y, en cambio, intensa crítica y cuestionamiento de la labor docente propiciando su desprestigio, falta de autoridad y respeto.
- Es también el grupo del profesorado el que manifiesta con mayor frecuencia tener esa percepción sobre algunas de las causas citadas de origen familiar.
Además, desde bastantes familias se formulan algunas críticas a los profesores que dañan su imagen social al generalizar, y como toda generalización en muchos casos injustamente, con afirmaciones como las siguientes, que el grupo de profesores las considera poco justificadas:
- Los profesores tienen exceso de vacaciones.
- Algunos profesores sólo quieren enseñar a los alumnos que no plantean dificultades importantes rechazando a los desmotivados, a los perturbadores.
- Bastantes profesores son meros enseñantes y evaluadores "el que me sigue me sigue y el que no..."
- Bastantes profesores se interesan poco por la eficacia de su trabajo limitándose a cumplir lo estrictamente exigido.
Autoridad y participación
Otra causa enunciada de las dificultades procede de los modelos participativos vigentes en la docencia y la gestión de la educación, que han producido cambios importantes en el concepto de autoridad y que muchos profesores identifican como una pérdida y un desprestigio de su imagen profesional. Así, desde los diversos sectores de la comunidad educativa se manifiestan en relación con la figura del profesor dos posturas opuestas.
- Para algunos sectores el profesor no es una autoridad reconocida "a priori": tiene que ganarse esa autoridad ante los alumnos y las familias, especialmente mediante la implicación que muestra en la realización de sus tareas docentes. Se estima que ello es otra consecuencia de la democratización de la enseñanza que legitima la participación de todos los agentes educativos en su gestión (75%)
- Para otros el profesor debe tener a priori, ante la sociedad y el resto de la comunidad educativa, la consideración y el reconocimiento que su preparación y la función que ejerce le otorgan. Así lo considera un 23% de las respuestas.
Fundamentalmente destaca el dato de que el grupo de los padres considera que el profesorado no debe contar a priori con esa autoridad, tiene que merecerla con su quehacer.
Una Administración distante
Muchas respuestas consideran que la relación del profesor con la administración y el apoyo que recibe de ésta es muy importante en la definición de la situación actual. Para uno de cada tres miembros del Consejo esa relación se realiza fundamentalmente a través de la Inspección Educativa a la que en más de un 66% de los casos la describen como distante, de presencia infrecuente, fiscalizadora, burocrática, impersonal, poco eficaz, ... Sólo un 2% de ellos considera la relación como fluida y personal. El 50% estima que debería ser más fluida y continuada; de colaboración y asesoramiento de la práctica educativa: orientadora, que ayude a resolver los problemas a partir de la realidad de los centros, informando y favoreciendo el intercambio de experiencias sobre aspectos pedagógicos; su relación no debería limitarse al equipo directivo, lo que ocurre con frecuencia; de forma concreta se apunta que debería instituirse preceptivamente la presencia de la Inspección en los claustros dos o tres veces por curso y mantener reuniones trimestrales con directores, con presencia de otros miembros de la administración.
Además de la Inspección, la relación del profesorado con la administración se debe mejorar a través de los restantes servicios de apoyo externo como los CPR (47%), los EOEP (35%) y las restantes unidades de la Delegación Provincial (50%).
El profesorado se sentirá más apoyado cuando perciba a la Administración Educativa más cercana, con canales de información y retroalimentación más fluidos, que permitan explicar a los profesores el significado de las disposiciones y circulares que se emiten y a la vez recibir información directa de los docentes, lo que les preocupa, lo que funciona mejor y peor. Deberían crearse más estructuras que posibiliten la deliberación conjunta sobre los problemas educativos y permitan modificar actitudes a todos (40%).
Las nuevas demandas a la escuela
Otra causa de la situación actual es el notable incremento de demandas al sistema escolar. Según las respuestas dadas por los consejeros lo que la comunidad castellano-manchega demanda realmente, a través de las familias y de las instituciones sociales, al sistema educativo es:
1º.- Una formación académica que permita a los jóvenes, a sus hijos, una incorporación exitosa al mundo del trabajo, que les prepare para la competencia existente en la sociedad actual (58%). Muchos cuestionarios añaden que la consecución de esa formación se demanda que sea realizada con el menor esfuerzo: que la promoción sea automática, que todos obtengan los títulos, que todos lleguen a la Universidad, que se dé un trato exquisito a sus hijos para que estén contentos, una educación con ausencia de normas (45%).
2º.- También demandan al sistema educativo que aumente el horario lectivo y de apertura de los centros, que haya menos vacaciones y que proporcione otros servicios no estrictamente educativos, con lo que algunos entienden que lo que en el fondo se está demandando es que el sistema escolar se haga cargo de sus hijos (56%). Se considera que ésto es consecuencia de la fuerte delegación que las familias y la sociedad hacen de la función educativa en el sistema escolar, y por lo tanto en el profesorado, dejando a los padres el papel de meros colaboradores.
3º.- Aparece la demanda de una educación integral que junto a lo académico proporcione formación en valores, socialización, formación del ciudadano (39%).
4º.- En mucha menor medida se demandan otras cuestiones como la mejora de la calidad de la enseñanza (2%) o el aumento de la oferta en formación profesional (2%).
El grupo del profesorado percibe las dos primeras demandas enunciadas con una frecuencia de respuesta muy superior a como lo hacen el resto de los grupos.
Repercusión en los docentes
Ante las nuevas circunstancias sociales y familiares descritas y las nuevas demandas que se plantean al sistema educativo, no es sorprendente que aparezca una crisis de identidad profesional en el sector de los profesores. Esta crisis se facilita además cuando entre los profesores algunos consideran que el ejercicio de la enseñanza es una salida profesional como otras, sin valorar que exige un alto grado de motivación y vocación, o porque tienen una actitud reacia a los cambios, o, lo que es más frecuente, porque no se les ha formado adecuadamente para su ejercicio. Así lo consideran dos de cada tres miembros del Consejo.
Otro sector de los miembros del Consejo, un (19%), considera que no se trata tanto de una crisis de identidad sino de la desmotivación derivada de la situación que se vive en bastantes centros y de la frecuente descalificación de que es objeto el profesorado.
Todo ello repercute en el ejercicio de la docencia con consecuencias del tipo de las siguientes:
- Se ha producido una modificación sustancial del rol del profesor. Su figura se concibe como un elemento social que lo resuelve todo: se le exige que realice una práctica docente mucho más compleja sin habérsele dado una formación adecuada, y que responda también a una sobrecarga laboral que le produce desánimo e inseguridad (50%).
- El profesor siente que no es posible, en las circunstancias en que trabaja, dar una respuesta educativa personalizada (29%), ni atender tampoco a muchas de las nuevas demandas sociales.
- El considerar los centros como si fueran "guarderías" hace que los alumnos frecuentemente acudan a clase obligados y desmotivados, lo que incide en un descenso del rendimiento y niveles académicos, llegando muchos alumnos a la Universidad con carencias graves (29%).
- Dado lo anterior cada vez es mayor la necesidad de dotar a los centros con mayores recursos materiales y humanos: orientadores, terapeutas de distintas especialidades, docentes y otros profesionales que atiendan a los alumnos en horarios de prolongación.
- También se plantea la necesidad de introducir cambios sustanciales en la organización interna de los centros (se señala la necesidad de modificar la estructura departamental de los IES) y en las estrategias de enseñanza de esa etapa. Por último, también se plantea la necesidad de hacer cambios radicales referidos al perfil profesional del educador de enseñanza secundaria en su formación inicial y en su sistema de selección.
Reacciones de los docentes.
Ante todo lo anterior los miembros del Consejo estiman que se producen reacciones diversas entre los docentes:
- Un sector lo hace con desánimo, desconcierto, desconfianza, indiferencia, haciendo mal uso, incluso a veces dejación, de sus obligaciones ante la falta de respaldo de la administración y de los padres, negándose a tomar decisiones o trasladándolas a los órganos unipersonales y al Consejo escolar (así lo afirma el 73% de los miembros del Consejo con una frecuencia de respuesta mucho más elevada en el grupo del profesorado que en el resto).
- Otro grupo reacciona con buena voluntad intentando afrontar la situación y responsabilizándose de sus tareas, dependiendo el tipo de respuestas que aportan de su formación y sus recursos metodológicos: mientras que algunos tratan de no perder la iniciativa y la dirección de su grupo, otros recurren a los castigos, las expulsiones, ...(56%).
- Un tercer grupo reacciona con satisfacción porque conoce en profundidad el ejercicio de su profesión y se responsabiliza de su tarea (23%).
Ligadas a esas actitudes está el hecho de que una parte importante de los profesores expresa su malestar profesional en forma de quejas del tipo de las siguientes:
- Se sienten indefensos ante las acusaciones de los usuarios del sistema, a los que la Administración "hace demasiado caso": tienen sensación de soledad en situaciones de conflicto ante los alumnos, padres, administración y a veces ante los mismos compañeros.
- Se sienten abrumados ya que cada vez es mayor la exigencia de nuevas tareas.
- Consideran que existen escasas posibilidades de promoción profesional.
- Perciben que la sociedad tiene una baja consideración de la profesión de educador aunque con frecuencia diga lo contrario. Una prueba de ello es lo poco valorado que está socialmente el título de maestro o profesor.
- Existe escasa credibilidad en su profesionalidad: "No se discute a un médico su capacidad para tratar a un enfermo pero si se discute con frecuencia la capacidad para tratar o evaluar a un alumno".
- Los salarios del profesor son bajos comparándolos con profesionales a los que se plantean exigencias de preparación análogas.
- Otro listado más amplio de quejas fueron menos consideradas por los miembros del Consejo Escolar. Entre ellas se citaban la inestabilidad en el puesto de trabajo, el cuestionamiento de la capacidad de los profesores para gestionar los centros, la presencia de continuas reformas o la pérdida de valor de la especialización en contenidos científicos en su formación.
- Por su parte los padres del Consejo consideran esas apreciaciones poco justificadas salvo en dos casos: en la baja consideración que la sociedad tiene del ejercicio de la docencia y en el de la existencia de escasas posibilidades de promoción profesional. En esas dos cuestiones coinciden con los profesores.
Demandas del profesor a la sociedad y las familias
Ante estas situaciones los profesores demandan de la sociedad y las familias básicamente las siguientes cuestiones:
- Apoyo y complicidad para realizar sus funciones, para lo que ha de darse un mayor diálogo y conocimiento entre padres y profesores, buscando la coincidencia y sincronía en las líneas educativas, ... (35,4 %).
- Respeto, que no se cuestione su labor docente, un mínimo de autoridad legitimada que debe ser impresa en los alumnos desde la familia (27 %).
- Mayor compromiso e implicación de las familias en la educación de sus hijos, recuperación de sus funciones educativas, de su papel socializador, de transmisora de valores, que ejerzan su autoridad como padres (20,8 %).
- Implantar de forma generalizada las Escuelas de Padres (2 %).
- Nada, porque cualquier planteamiento choca con una coraza de derechos de los alumnos (2 %).
2 - Las funciones y tareas del Educador
Tres de cada cuatro miembros del Consejo que respondieron al cuestionario consideran que la función principal del profesor en la sociedad actual es la de enseñar al alumnado a ser personas íntegras que se comporten como ciudadanos libres, críticos, democráticos, con todos los valores que ello implica de participación, tolerancia, etc. En mucho menor porcentaje, uno de cada diez, consideran que su función principal es la de transmitir conocimientos a sus alumnos.
Al establecer las tareas del educador se han considerado las siguientes con la prioridad en la que aparecen:
- Promover la adquisición de aptitudes y valores, especialmente de los que contribuyen a la formación del ciudadano.
- Promover la creatividad y el sentido crítico de los alumnos.
- Todos los profesores deben motivar a sus alumnos.
- Todos los profesores, además de ser instructores, tienen que ser tutores en sentido genérico.
Aparece un alto nivel de acuerdo en considerar que, aunque fue función tradicional del profesor la transmisión de información, hoy son más necesarias las tareas enunciadas ya que son muchas las fuentes que permiten la transmisión de información, por lo que el profesor que solo transmite conocimientos resulta ser hoy una figura insuficiente.
Por otra parte, como consecuencia de la consideración de que todos los profesores tienen que ser tutores en sentido genérico se derivan nuevas tareas que enunciamos en el orden en el que han sido más valoradas:
- Implicar a los padres en la educación de sus hijos.
- Conocer a los alumnos y su entorno.
- Ayudarles a desarrollar su autoestima.
- Orientarles académicamente para que desarrollen sus capacidades cognitivas.
- Hacer un seguimiento personal de cada uno de los alumnos.
- Orientarles personalmente para que desarrollen sus capacidades afectivas y sociales.
Los miembros del Consejo Escolar de Castilla-La Mancha consideran mayoritariamente (60%) que las tareas aludidas en el párrafo anterior deben ser responsabilidad de todos los profesores que intervienen en los centros, aunque alrededor de un 10% estiman que las más decididamente educadoras sólo son funciones de algunos de ellos. Es el grupo de profesores que responde al cuestionario el que más percibe que esas tareas deben ser funciones de todos los profesores.
Estimación del cumplimiento
La estimación que hacen los propios miembros del Consejo del cumplimiento de estos nuevos objetivos y tareas en los centros es la siguiente:
- Un 27% de las respuestas indica que hay voluntad de cumplirlos, que se trabajan con rigor aunque no se consigan siempre todos los objetivos con todos los alumnos.
- Casi un 50% de las respuestas expresan con bastante rotundidad que en general esos nuevos objetivos no se consiguen y esas nuevas tareas no se realizan.
Es el grupo de padres el que con mayor frecuencia estima la no consecución de los nuevos objetivos y la no realización de las nuevas tareas. Lo estiman así un porcentaje doble que el de los otros grupos.
Las causas más citadas que dificultan o impiden la realización de las nuevas tareas y el logro de los objetivos educativos son, por orden de las más reiteradas:
- La falta de preparación de un amplio sector del profesorado para realizarlas debido fundamentalmente a las carencias en su formación inicial y continua. Lo estiman así casi el 50% de los miembros del Consejo.
- La escasa formación de los restantes miembros de la comunidad educativa según afirma sustancialmente el grupo de padres.
- La falta de recursos humanos y materiales, las elevadas ratios, la falta de tiempo para ejercer la función tutorial de forma efectiva.
- La falta de compromiso por parte de los equipos directivos (23%).
- La falta de apoyo por parte de la familia y de la Administración (citadas ambas por más del 10% de los miembros).
- La diversidad, desmotivación, desinterés del alumnado y la indisciplina de algunos alumnos (10%).
En relación con la ausencia de vocación de un sector del profesorado, bastantes respuestas indican que algunos grupos de profesores de Enseñanza Secundaria se resisten a asumir, fuera de las tareas de enseñanza, la realización de otras tareas más relacionadas con las funciones más directamente educadoras tales como: la vigilancia y atención a los alumnos durante los periodos de recreo, o en los pasillos durante los intervalos entre una y otra clase, la conexión con las familias,... (64% de respuestas). Una parte de las respuestas (4%) considera que lo anterior no es cierto mientras que otra parte también pequeña (6%) manifiesta que es cierto en la enseñanza pública pero no en la privada.
Nuevo modelo de profesor: algunos rasgos
Como conclusión de todo lo anterior y haciéndonos eco de otras respuestas dadas al cuestionario, podríamos establecer que los rasgos que definen el modelo de profesor que se está demandando desde la sociedad y la familia son los siguientes, relacionados en el orden que se citan con mayor frecuencia:
- Educador que forma a la persona para vivir en sociedad, desarrollando una educación integral que incluye la formación en conocimientos, procedimientos y actitudes (52%).
- Que orienten a los alumnos simultáneamente a la realización de sus tareas de enseñanza (31%).
- Educador democrático, abierto a la participación, justo en sus actuaciones, tolerante (25%).
- Motivador capaz de despertar en los alumnos el interés por el saber y por desarrollarse como persona (25%).
- Capacitado para aprender de la reflexión sobre su propia experiencia (25%).
- Implicado con su profesión, vocacionado, que busca contribuir a la mejora de la situación social a través de su ejercicio profesional (23%).
Con menor frecuencia también se citan rasgos como:
- Poseedor de una buena preparación metodológica y conocimientos de psicopedagogía.
- Que cree en la participación y la utiliza con alumnos, padres y compañeros.
- En proceso constante de formación.
- Buen conocedor del contexto social en el que actúa.
Demandas de los profesores
Ante el nuevo perfil de profesor que se deduce de los nuevos objetivos educativos y las nuevas tareas que se le exigen, los profesores plantean también nuevas demandas a los responsables del sistema educativo, a la familia y a la sociedad, entre las que se citan con más frecuencia:
- Cambios que mejoren las condiciones en el contexto que actúa: más tiempo para realizar el trabajo en equipo y la formación (56%), disminución de las ratios alumnos/grupo (54%), mejora de los materiales didácticos.
- Mejoras en la organización de los centros, tales como:
- Menos regulación general y más autonomía organizativa (52%).
- Mayor control interno (37%).
- Mayor capacidad de decisión del claustro de profesores (35%).
- Cambios en el modelo de acceso a la dirección (29%).
- Cambios en la composición del Consejo Escolar (12%).
3. La formación y el desarrollo profesional
Como ya ha aparecido en reiteradas ocasiones a lo largo de este informe, los miembros de nuestro Consejo consideran fundamental la cuestión de la formación inicial del profesorado y estiman urgente la mejora de esa formación inicial, especialmente en lo que se refiere a los profesores de la Educación Secundaria, aunque también consideran necesario introducir cambios en la formación inicial de los maestros.
Según se expresan he aquí algunas características que debería tener esa formación inicial. Son:
- Capacitarle en las técnicas de dinámica y gestión de grupos.
- Incrementar considerablemente su formación psicopedagógica.
- Considerar el entrenamiento en la práctica como elemento sustancial de su formación.
- Elevar a licenciatura el nivel de estudios de los maestros.
Otro elemento que se estima importante para la mejora del educador del siglo XXI es la introducción de cambios en el desarrollo profesional del profesorado. Lo primero que se debe subrayar en este sentido es que las mejoras citadas antes en la formación inicial incidirían positivamente en ese desarrollo profesional.
Otras medidas que se han citado con frecuencia han sido:
- La posibilidad de mejorar profesionalmente de estatus funcionarial y de sueldo sin que ello exija necesariamente cambiar en la tarea que se está realizando, ni de cuerpo docente o nivel que se imparte. Al condicionar la mejora al abandono de la docencia directa, lo que puede ser deseado por algunos, se invita a los mejores profesores a que dejen las aulas.
- Facilitar el acceso, a los que así lo deseen, a la realización a otros tareas próximas a la docencia: la orientación, el apoyo psicopedagógico y la supervisión.
- Posibilitar la promoción profesional a otras etapas educativas basándose en la titulación académica, los méritos derivados de la práctica educativa y los años de experiencia.
- Establecer en el marco del estatuto de la función docente, diversas figuras que permitan el desarrollo profesional ligado a la asunción de nuevas responsabilidades en el centro educativo o vinculadas a otras instituciones educativas o de la Administración.
- Incrementar las posibilidades de acceso a periodos de formación o investigación con liberación total o parcial del ejercicio docente (año sabático, licencia por estudios).
No han tenido demasiado eco entre los profesores que han respondido al cuestionario aquellas propuestas de establecimiento de un sistema de desarrollo profesional que incluyan medidas que premien a los que por su implicación y esfuerzo realizan mejor sus tareas, o aquellas otras medidas dirigidas a establecer una evaluación que tenga repercusiones en ese desarrollo profesional, aunque naturalmente tomando en consideración las características del alumno y del contexto. Por el contrario los padres estarían muy de acuerdo con el establecimiento de una evaluación con efectos profesionales que tenga en cuenta las características de los alumnos y del contexto, así como con el hecho de que se establezca un sistema de desarrollo profesional incentivado que premie el esfuerzo y la calidad del trabajo de los profesores.
A modo de conclusiones
A modo de conclusiones, relacionamos a continuación un conjunto de medidas en el orden en que han sido valoradas por los que respondieron al cuestionario y que han servido de base, junto al resto del texto para definir la serie de propuestas que acompañan este documento. La valoración que aparece entre paréntesis esta hecha sobre una puntuación máxima de 6:
- La Administración tiene que proporcionar los recursos necesarios (5,3).
- Mejorar el ejercicio profesional es la mejor manera de mejorar el prestigio (4,7).
- Incentivar la innovación de equipos de profesores (4,7).
- Cuidar los primeros años de docencia tutorizándolos (4,6).
- Proporcionar más tiempo para la formación continua (4,6).
- Demandar de la Universidad más calidad para la formación inicial que proporciona (4,6).
- Es el equipo de profesores del Centro el que tiene que construir las respuestas a las necesidades de los alumnos. La mejora del Centro depende de ellos (4,6).
- El prestigio del profesor depende sobre todo de la calidad de su ejercicio profesional (4,5).
- Evaluar el ejercicio de las tareas docentes (4,5).
- Exigir las responsabilidades que se deriven de esa evaluación (4,4).
- Demandar de la Universidad más exigencia en la expedición de títulos de maestro/profesor (4,3).
- Facilitar el acceso de equipos de profesores a centros, con proyecto de innovación (4,2).
- Reforzar la evaluación externa de los centros y del profesor: a mayor autonomía de los centros, mayor exigencia de evaluación externa (4,2).
- Debe establecerse una reglamentación que potencie la autoridad del profesor ante los padres (4,1).
- Establecer la obligatoriedad de una parte de la formación continua (3,9).
- La formación del profesor depende sobre todo de su esfuerzo de estudio y reflexión individual. Premiar esto (3,7).
- Establecer medidas que potencien la formación a través de movimientos de renovación pedagógica (3,7).
- Establecer incentivos según el resultado de la evaluación de las tareas docentes (3,7).
- Debe establecerse una reglamentación que potencie la autoridad del profesor ante los alumnos (3,6).
- Premiar con incentivos la participación en actividades de formación (3,4).
PROPUESTAS:
Sobre las nuevas demandas curriculares:
- La situación social requiere una educación integral, que abarque todas la dimensiones de la persona, una educación en valores para contrarrestar la crisis actual, una educación para el consumo que combata el consumismo exagerado, una educación crítica, ...
- Insistir en que las demandas curriculares no han de constituir áreas nuevas, sino que han de integrarse en las áreas tradicionales, fundamentalmente en los contenidos procedimentales y actitudinales; plasmándolas en el currículo, en sus objetivos, contenidos y sobre todo en las orientaciones metodológicas; pero sobre todo integrándolos en la formación inicial del profesorado.
- Dar respuesta a los servicios de carácter complementario que demanda la familia y la sociedad (amplios horarios, guarderías, actividades en periodos de vacaciones, ...) a través de Ayuntamientos, Servicios Sociales, las AMPA, ...
Sobre la mejora de la valoración social de la profesión de educar:
- Realizar campañas dirigidas a toda la comunidad educativa con la finalidad de inculcar el respeto a los centros y al profesorado y que todos los miembros de la comunidad educativa ejerzan sus funciones.
- Atención y valoración de la función docente pero también exigencia ante su labor educativa.
Aproximación de la Administración a los Centros y al profesorado:
- Crear estructuras que posibiliten la deliberación conjunta sobre los problemas educativos, canales de información y retroalimentación entre ambas partes.
- La relación de la Inspección con el profesorado debe ser fluida y personal; de colaboración y asesoramiento de la práctica educativa: orientadora, que ayude a resolver los problemas a partir de la realidad de los centros, informando y favoreciendo el intercambio de experiencias sobre aspectos pedagógicos; no debería limitarse al equipo directivo. Debería instituirse preceptivamente la presencia de la Inspección dos o tres veces por curso y mantener reuniones trimestrales con todo el personal del centro, con presencia de otros miembros de la Administración.
- Dinamizar la relación del profesorado con la Administración a través de los restantes servicios.
Sobre la acción tutorial:
- Establecer un plan de acción tutorial en los centros, integrándolo en el proyecto educativo, proyecto curricular y en las programaciones de aula, que posibilite que todos los profesores sean tutores en sentido genérico.
- Mayor dedicación e implicación de los EOEP y Departamentos de orientación en la orientación y puesta en práctica de los planes de acción tutorial, atención a la diversidad, adaptaciones curriculares.
- Que se establezcan las condiciones laborales del profesorado en cuanto a la atención de los alumnos entre clases, en el recreo, la conexión con las familias, ...
Sobre mejoras de la participación en los centros:
- Reforzar la tutoría de padres y crear escuelas de padres.
- Favorecer la participación de los padres en las AMPA, Consejos Escolares, Escuelas de padres, ... que propicie una mayor implicación de los padres en la educación de sus hijos.
- Promover foros de tutores, padres y delegados de curso para analizar los problemas de los centros, logrando una auténtica participación y colaboración de toda la comunidad educativa.
- Desarrollar adecuadamente las estructuras de participación del alumnado mediante los recursos, tiempos, normativa, ... necesarios.
Sobre la formación inicial:
- Demandar a la Universidad más calidad en la formación que proporciona y un replanteamiento de los planes de formación inicial para el ejercicio de la función docente.
- Elevar a licenciatura los estudios de Magisterio y que se realicen en Facultades de Educación.
- Reforzar el Practicum de Magisterio, ampliando su duración, adecuando la formación a la realidad práctica de la enseñanza, incrementando la formación psicopedagógica y capacitándo en técnicas de dinámica de grupos; mejorando la coordinación entre la Universidad y los centros e incentivando las tutorías de práctica.
- Organizar un sistema de tutoría para los primeros años de ejercicio profesional.
- Adecuar el Curso de Aptitud Pedagógica (título profesional de especialización didáctica) a las necesidades reales: enseñanzas de organización escolar, diseño y desarrollo curricular, atención a la diversidad, tutoría y orientación educativa, didáctica y fundamentalmente una formación práctica en la preparación, análisis, reflexión y valoración del proceso de enseñanza-aprendizaje.
- Organizar un sistema de tutoría para los primeros años de ejercicio profesional.
Sobre el desarrollo profesional:
- Desarrollo y promoción profesional a otras etapas y cuerpos educativos basada en años de experiencia, en la titulación académica correspondiente y en méritos.
- Fijar en el marco del Estatuto de la función docente diversas figuras (tutores, coordinadores pedagógicos, formadores de nuevos profesores, profesores colaboradores en investigación, colaboradores con la Administración, ...) que permitan un desarrollo profesional ligado a la asunción de responsabilidades en el centro o vinculadas con otras instituciones relacionadas con la educación o Administración educativa. Estas figuras han de ser recompensadas.
- Temporalidad en el desempeño de puestos de asesor, director, inspector, ...
- Llevar a cabo una evaluación de las tareas docentes con efectos sobre la promoción profesional y exigir las responsabilidades que se deriven de la misma.
- Mejorar y potenciar la formación continua: proporcionando más tiempo para la misma; a través de una supervisión por agentes internos y externos (equipos directivos, figuras señaladas en el desarrollo profesional, inspectores, ...) en el sentido de ayuda y orientación en metodología, técnicas de atención a la diversidad, acción tutorial, ..., supervisión entre compañeros; estudio, análisis y reflexión individual y colectiva sobre la práctica educativa (investigación-acción); trabajo en equipo, trabajo colaborativo, resolución de problemas, ...
Sobre la organización de los centros:
Adecuar la organización interna de los centros de secundaria a las característica del sistema educativo, potenciando la coordinación de los equipos de profesores que atienden un mismo grupo de alumnado, potenciando la implicación del profesorado en el Proyecto Educativo del centro.
Mayor autonomía de los centros.
Sobre incrementos de recursos que hagan posible una atención adecuada de las necesidades del alumnado:
- Mayor dotación de profesorado para adecuar las ratios a la normativa existente, favorecer desdobles en algunas áreas, ...
- Incrementar la dotación de docentes especializados en tareas educativas: componentes de los EOEP, especialistas de pedagogía terapéutica, audición y lenguaje, y dotación completa de los departamentos de orientación para una mejor atención de la diversidad del alumnado.
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