TEXTO DE CONCLUSIÓN.
¿Qué se está haciendo, qué se debería hacer y qué se está consiguiendo realmente con la educación?
Para prevenir un problema o actuar sobre él es necesario investigar las circunstancias, evaluar en este caso la enseñanza, pero no solo la escolar, sino cada uno la que recibe, imparte o de la que participa. Todos formamos parte de una comunidad educativa, con mayor o menor responsabilidad e incidencia y por ello debemos de plantear nuestro papel al respecto.
Otra razón para esa evaluación reside en el cambio de las sociedades. Lo que hoy y/ o en este contexto no implica fracaso, o no se considera como tal, puede que en un tiempo o en otro lugar si lo sea. La reflexión puede ayudar a actuar a tiempo, a adaptar la realidad a las personas o, en su defecto, que estas puedan cambiarla o adaptarse a ella.
¿Cuándo fracasa una persona en la sociedad? Esas características que definen el fracaso en la sociedad, ¿son las mismas dentro del contexto escolar? Si como dicen algunos autores la escuela reproduce la realidad social, ¿compartirá las mismas variables que lleven al fracaso y se definirá este por las mismas? De ser así, habría una mayor probabilidad de prever posibles personas avocadas a un fracaso social y puede que en la vida.
¿Qué nos salvaría de esta visión determinista y catastrófica? El buscar que la escuela no reproduzca los errores de la sociedad por ello es necesario la actitud crítica del profesorado respecto a lo educativo y lo social. Debe estar atento a que los objetivos de lo educativo lleven al desarrollo integro de la persona, que atiendan a sus capacidades, a sus necesidades y que sean compartidos por la comunidad.
¿Qué problemas surgen ante esos objetivos? Las metas y valores negativos o aquellos que no ocupan el lugar que deben tener. Así en la sociedad actual se está vendiendo como “no fracaso” el éxito, la fama y el dinero. Se promueve que la persona disfrute de la vida al máximo con el mínimo coste. Estas ideas son un lastre actualmente para lograr el desarrollo de los alumnos en muchos aspectos a lo que se suma un currículum aún no adaptado como se debiera a cada uno. Por el contrario se corre el riesgo de que si queremos satisfacer ese deseo de distracción para que accedan al conocimiento podemos quedarnos en mitad del camino y no ofrecer una educación que garantice que puedan hacer frente a la demanda social.
¿Qué debemos hacer ante el deseo de la mayoría por el mínimo esfuerzo en determinados campos del saber? Todos hemos estudiado cosas que nunca hemos llegado a usar, pero eso no quiere decir que hallan sido inútiles. Creo que todo aprendizaje supone un reto para el conocimiento y en ese camino no solo se aprende eso en concreto sino que se facilita que puedan adquirirse otros conocimientos, abre la mente. El único conocimiento que no veo tan útil es el memorístico por sí solo, de no ser por entrenar la capacidad de memorización. Creo que a la especialización se debe llegar porque la persona vaya seleccionando que aprender pero no por seguir caminos prefijados. ¿Cómo evaluar entonces? Quizás evaluando competencias diversas no para sancionar, promocionar,...sino para ver su progreso en ellas y así informarle a él para que de acuerdo a sus capacidades e intereses profundice o no en esos campos.
¡Cómo, clases extra! No necesariamente. Según el nivel del alumno y sus deseos. Otra vía podría ser ir delegando tiempo de áreas que le requieren menos tiempo o que no le interesan tanto. Claro que esto requiere una enseñanza más individualizada e incompatible en el actual sistema de clases estandarizadas. El alumno decidiría, con mayor o menor autoridad según su edad, teniendo a su lado a sus educadores y orientador educativo.
¿Qué problema se plantea para la actual sociedad comercial? El cambio del formato educativo supone un gasto, mayor cuanto más adaptada tenga que ser a la persona. Es mucho más rentable dar módulos de contenidos,... en los que el sujeto puede encontrar cierto porcentaje de interés. Al término completará el resto de porcentaje con otros módulos. Como resultado mayores ingresos y cierto tiempo de reacción a la demanda de trabajo para los gobiernos. El gasto es doble cuando el que paga es el mismo que el que cobra. Cuando la educación es pública este sistema de enseñanza, que no tiene en cuenta intereses ni capacidades, genera gasto en dar enseñanza no adecuada y/ o demandada y en tener que facilitar otra que cubra las necesidades, fallos,.... Yo lo veo así, lo que no se es si este gasto llegará a equivaler al que supondría una más individualizada, de seguir el camino que lleva de la sobrecualificación y los problemas derivados del fallo educativo.
Si se desea la justicia social en la educación, actualmente la justicia se imparte en grupos. Creo es uno de los motivos por los que fracasa en lo educativo el que no llega a donde puede o el que pierde tiempo y recursos dentro de un sistema educativo demasiado general, estricto o definido. También creo que es un fracaso en lo educativo el que temas de importancia para la persona se den de forma trasversal, que pretendan definirlos como ejes de organización del currículum y queden solo en algo por lo que pasar.
Creo que estas vías ayudarían a reducir el fracaso en lo educativo: · escolarización de hecho para todos,
v diversidad en el currículum
v recursos
v apoyo profesional para todos los implicados en el proceso educativo
v detección temprana del problema educativo, lo que implica
v evaluación constante
v compensar las carencias
v propiciar el desarrollo integral: emocional, personal, cognitivo,...
v fomentar la autonomía tanto de educandos como de educadores.
Los educadores por su parte pueden ver sus fallos adaptativos y la percepción de la situación de los otros a partir de investigaciones. Hace poco el Consejo Escolar de Castilla-La Mancha hizo un cuestionario dirigido a todos sus miembros, titulares y suplentes de él que puede ayudar a ver la situación y actuación ante el fracaso educativo. Dicho texto lo adjunto, es: “El educador en el siglo XXI”.
0 comentarios